Papendal, 1988
Inauguramos una nueva sección en esta web: los «micro-relatos solidarios» a través de los cuales los autores del libro compartirán con todos nosotros algunos de los «tesoros ocultos» de sus archivos profesionales. Y lo hacemos con cinco recuerdos que nos cuenta Marcos López. Este es el primero de ellos.
No hay micrófono. No hay grabadora. No hay cámaras. Cruyff mira un papel. Detrás de él, con chándal, Toni Bruins Slot, su ayudante. El hombre con traje y corbata es Ramon Martínez, entonces director del plantel del Barça. Ahora tiene esta misma función, pero en el Madrid. No, no hablan de fútbol. Observen el tono sombrío de todos los protagonistas. Es el inicio del Barça de Cruyff, la semilla del dream team que comienza a germinar en Papendal, una ciudad hasta ese año (1988) desconocida para el barcelonismo. Pero después nadie la olvidará. No hablan del 3-4-3, de sistemas, de fútbol, ni de juego, ni de la pelota. En una sala del centro deportivo de Papendal, Cruyff comunica a primera hora de la tarde de un anodino y caluroso 5 de agosto que «algo grave», son palabras textuales, ha sucedido. Lo grave es que el capitán del Barcelona, José Ramón Alexanko, había sido detenido por un presunto delito de violación. La detención fue el miércoles por la tarde, cuando la policía holandesa se presentó en el centro y se llevó al capitán detenido a la comisaría de Arnhem. 48 horas más tarde, y después de múltiples e infructuosas gestiones diplomáticas al más alto nivel, Cruyff miraba este folio, mientras los periodistas escuchaban en silencio. Aún no se conocía oficialmente la noticia porque Cruyff pidió a los informadores que se quedaran en esta sala para hacer un último y desesperado intento de sacar a su capitán de la comisaría. No lo consiguió. Entonces, casi tres horas después, el mundo supo que Alexanko estaba detenido. Fue absuelto por falta de pruebas el lunes 8 de agosto.
Marcos López (El Periódico de Catalunya)



